Cajón de sastre Uruguay

Veo Veo #1. Aroma a Montevideo y yerba mate

17 junio, 2013

Crisis olfativa. Así llevo desde que se propuso el tema «Aromas» para el primer Veo Veo. Días oliendo por todos los rincones de mi casa, repasando fotos que me hicieran recordar. Hasta olisqueé a mi madre que me miraba con cara de circunstancia mientras hundía mi cara en su cuello.

Pero nada. Ni un recuerdo. Mi nariz había decidido desconectar de mi mente y dejarme sin memoria.

Ya había optado por abandonar el reto y esperar al del próximo mes cuando leí los olores de Maga. Entre ellos estaba el mate. Y de repente me vi sentada en la rambla de Montevideo con el mate, el termo, el olor a tierra mojada, la lluvia cayendo en diagonal, vertical y hasta en horizontal, y mi chubasquero.

mate-rambla-punta-del-este-uruguay

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Pero, ¿qué es el mate?

El mate quema y es amargo. Cuanto más amargo mejor. Y su olor… es inconfundible e indescriptible. A mí me huele a hierba seca, me huele a amargor, me huele a madera, me huele a tradición, me huele a amistad, me huele a agua caliente… Me huele a Montevideo.

Porque Montevideo huele a mate, a lluvia, a libro usado, a bizcochitos y milanesas, huele a leña para el asado, a invierno, a faso seco y fuerte, huele a mar, a dulce de leche, a vino y a coche viejo.

Me vinieron a la mente recuerdos: «no cojás la bombilla con la mano gallega» porque para mí era como una pajita de metal; o «el mate no se pide, se espera a que te llegue el turno» porque me volví adicta y no podía fumar sin tomar, o «solo el cebador puede darle la vuelta al mate Martita», porque me gustaba jugar con la bombilla y cambiar la yerba de un lado a otro.

Justo ayer preparé mate para ver el fútbol, pero no fue igual. Su sabor y su olor no es el mismo aquí que allá. Su olor amargo y fuerte me hizo fruncir el ceño y chupar con miedo, con recelo a un sabor desconocido como la primera vez que lo tomé. Quizá era porque no usé mi mate sino el de Pablo o porque no encontré yerba Canarias y me tuve que conformar con la que vendían en el autoservicio de debajo de casa. No lo sé. El caso es que el mate no huele ni sabe igual en mi sofá que en la rambla, ni en verano que en invierno, ni sola que acompañada. Porque Madrid no es Montevideo y porque ayer no había termo, ni lluvia, ni mar.

Si quieres, puedes leer otros relatos de Veo Veo:

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17 Comments

  • Reply
    Mariana
    20 mayo, 2015 at 20:41

    Hola! Entre acá por casualidad, leyendo tu post sobre los balcanes y me encontré con este informe tan lindo sobre Montevideo. Me alegro que te hayas llevado a España con tanto arraigo nuestras costumbres tan antiguas… Tan antiguas que muchas de ellas nacieron en España, y pienso que es por eso que te gustaron tanto 😉 te esperamos a la vuelta! Chau!

    • Reply
      Marta Aguilera
      21 mayo, 2015 at 10:04

      Hola Mariana! Lo primero espero que encontraras información útil sobre los Balcanes. Y lo segundo, me alegro mucho que haya gustado esta entrada sobre el mate 😉 Viví 4 meses en Montevideo y es una ciudad de la que guardo buenísimos recuerdos y amigos. ¡Tengo muchas ganas de volver! Un beso 🙂

  • Reply
    trekkingandtravel
    11 noviembre, 2014 at 17:45

    Hola muy lindo relato de que trata el mate y cual es su mística. La ciudad de Montevideo es hermosa por si sola. Los uruguayos son buena onda y tener mar es una verdadero privilegio

  • Reply
    Veo veo: los aromas del queso | Un mundo pequeño
    16 julio, 2013 at 6:15

    […] Me fui a la goma, Mi carnívoro y yo, Cruzar la puerta, Por las rutas del mundo, Outteresting, La mochila de mamá, Aldana Chiodi, Marcando el polo, La Zapatilla, Nscap, Hey hey world, Notas desde algún lugar, El […]

  • Reply
    Veo veo: ¡Aromas color tierra! | caminomundos
    8 julio, 2013 at 2:34

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  • Reply
    Seba
    21 junio, 2013 at 6:22

    Qué lindo texto, Marta! Qué lindo poder viajar con los sentidos!
    Esto del Veo veo me está gustando mucho, je.
    Saludos desde BA
    Seba

  • Reply
    adriana
    20 junio, 2013 at 20:21

    precioso relato, me ha emocionado y transportado , a la rambla, a los días de lluvia, a esas charlas en fin a Montevideo, como no, genial, besoo

    • Reply
      Marta Aguilera
      20 junio, 2013 at 21:02

      Muchas gracias Adriana!! De eso de trata, de transmitir y transportar. Me alegro de haberlo conseguido 🙂
      Un saludo!!!!

  • Reply
    Elena
    18 junio, 2013 at 18:23

    Precioso Marta! Es impresionante como un olor nos puede transportar a un lugar completamente distinto, me han entrado ganas de oler Montevideo 😉
    Un abrazo

    • Reply
      Marta Aguilera
      20 junio, 2013 at 10:22

      Yo te recomiendo que vayas a olerlo porque el paisito engancha y mucho!!! Gracias por tus palabras Elena 🙂
      Un abrazo!

  • Reply
    Fairley
    18 junio, 2013 at 13:35

    Que recuerdos tan lindos! Es verdad que el sabor del mate no viaja, se queda ahi, en la rambla de Montevideo!

    • Reply
      Marta Aguilera
      18 junio, 2013 at 13:57

      Qué alegría verte por aquí!!! 🙂 🙂 Y sí, habrá que volver pronto para recuperarlo!! Un beso muy fuerte!!!

  • Reply
    Marta Aguilera
    18 junio, 2013 at 11:27

    Algo tenéis por ahí abajo que crea muchísima adicción!!! Un abrazo!!! 🙂

  • Reply
    binhasalgada
    18 junio, 2013 at 2:31

    Que gran verdad! A mi el mate tampoco me sabe igual acá.Lo tomo solo muy de vez en cuando, pero en cuanto llego a Argentina me vuelvo hiperadicta y me sabe genial de nuevo 🙂

  • Reply
    Sonia
    17 junio, 2013 at 19:35

    ¡Pero qué relato tan bonito Marta! Me han dado ganas de escapar, salir por la ventana de mi casa para irme lejos a encontrar el aroma del mate…

    Un abrazo!
    Sonia

    • Reply
      Marta Aguilera
      18 junio, 2013 at 11:26

      Muchas gracias Sonia! Sí, este tipo de relatos te teletransportan a los recuerdos de otros viajeros y molan muchísimo!! Lo mismo me pasó a mí con tu lavanda, Granada, Cadaqués… Quién estuviera allí!!!
      Un abrazo!!!

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