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Pirineo aragonés, el sitio de mi recreo

17 febrero, 2020

Soy de Madrid y más castiza que el chotis. Pero si me preguntas dónde me gustaría retirarme, lo tengo muy claro: en el Pirineo aragonés. Y es que tiene todo lo que necesito: buena gastronomía, paisajes de infarto, rutas de senderismo para todos los gustos y niveles, pueblos preciosos, actividades deportivas tanto en invierno como en verano, buena gente… Por eso, cuando alguien me pregunta qué hacer en el Pirineo aragonés siempre respondo lo mismo: depende de lo que busques y del plan que lleves.

El Pirineo es uno de los mayores orgullos de Aragón, y no es para menos. Todo el que lo visita, repite. Increíbles montañas nevadas, ibones cristalinos, cascadas, bosques y un sinfín de cosas más hacen del Pirineo aragonés un destino único para disfrutar de la naturaleza.

¿Te vienes a descubrirlo conmigo?

Qué hacer en el Pirineo aragonés: qué ver y dónde comer

Un viaje al Pirineo puede ser tan diferente como gustos y personas existen. Y para conocerlo un poco, te propongo un paseo por varios pueblecitos en los que destaca su patrimonio cultural, histórico y arquitectónico. Son perfectos para visitarlos, pernoctar y hacernos una idea de la forma de vida del Pirineo aragonés.

Si lo que te gusta es estar en contacto con la naturaleza, ¡has venido al lugar indicado! El Pirineo aragonés es el destino perfecto para todo aquel que busca desconectar de los atascos, la contaminación y el ruido de las grandes ciudades. Aquí encontrarás planes durante todo el año.

Por último, pero no menos importante, un plan que gusta a todo el mundo: el gastronómico. En el Pirineo aragonés se come de escándalo y a buen precio. Si te gusta la carne, aquí podrás hincarle el diente a un buen chuletón.

Ahora sí, ¡comenzamos!

Un paseo por Jaca

Es la capital de la comarca de la Jacetania y uno de los centros turísticos más importantes del Pirineo. Y no solo por su situación geográfica, sino por su gran legado monumental. Su preciosa catedral de estilo románico (s. XI) la convierte en un enclave estratégico del Camino De Santiago, o la bonita Ciudadela; una fortaleza pentagonal del siglo XVI a 30 kilómetros de la frontera con Francia. Y no te olvides de pasear por su casco antiguo, uno de los más bonitos y mejor conservados de Aragón. Jaca tiene muchísima vida todo el año, pero los meses de invierno y verano son clave para esta población.

A las afueras encontramos El Rapitán, una de las construcciones más importantes del patrimonio militar de la comarca. Se construyó a finales del siglo XIX y no está permitida su visita al público. Sin embargo, desde fuera hay unas vistas espectaculares de Jaca y el monte Oroel.

A nivel gastronómico, tengo varias recomendaciones:

  • Restaurante La Cadiera. Está en pleno centro de Jaca y su especialidad es el chuletón a la piedra. Aparte, hay tostas, ensaladas y unas migas riquísimas. Si vas en fin de semana, es conveniente reservar o te quedarás con las ganas de probarlo.
  • Sidrería Arrate. Está en Badaguás, a las afueras de Jaca. El sitio es peculiar porque es el restaurante de la piscina. Esto puede tirar un poco para atrás, pero realmente merece la pena. El menú sidrería está delicioso y a muy buen precio. El chuletón está de escándalo. Lo peor del sitio es el servicio, pero el sabor de la carne lo compensa.
  • La tasca de Ana. Es la tasca por excelencia de Jaca. Si logras hacerte un hueco en su barra, ¡siéntete afortunado! El pincho más famoso y vitoreado de este lugar es el Rodolfito (una gamba a la gabardina con una salsa riquísima). El resto de pinchos y tostas de la carta también son exquisitos.
  • 19 tapas y 500 vinos. Está justo al lado del anterior (pared con pared) y es su primo hermano. Los dueños son los mismos y suele haber menos gente. Aquí también se puede probar el famoso Rodolfito.

Alucinar con la muralla china de Huesca

La Muralla China de Huesca o de Finestres es un tesoro natural que se encuentra en la comarca de la Ribagorza, en plena Sierra del Montsec. Y aunque no es tan larga como la del país asiático ni está construida por el hombre, es un accidente geográfico digno de visitar. Su nombre real es Roques de la Vila y es una frontera natural entre Aragón y Cataluña.

La mejor forma de visitarla es recorriendo sus dos ermitas, la de San Marcos y la de San Vicente. Desde la primera hay unas vistas espectaculares de la muralla y el embalse de Canelles, y para llegar a la segunda hay que subir hasta la cresta de la pared rocosa. Te aconsejo que sigas leyendo sobre este increíble lugar en este post del blog.

Su excelente ubicación la convierte en la excursión perfecta para respirar un poco de paz y disfrutar del silencio, nada fáciles de encontrar hoy en día.

Subir al monasterio de San Juan de la Peña

A 22 kilómetros de Jaca, en dirección a Pamplona, encontramos el impresionante monasterio de San Juan de la Peña (s. XI). Lo más destacado de esta obra maestra del arte romano es que está construida en la misma roca.

Si se sigue subiendo por la carretera un par de kilómetros, encontramos el monasterio nuevo (s. XVII). Actualmente es una hospedería y un centro de interpretación histórica. En los alrededores hay habilitada una zona de picnic con un parque bastante transitados los fines de semana. Una opción excelente si vas con niños. Del monasterio nuevo sale un paseo muy sencillo de 20 minutos hasta el conocido Balcón de los Pirineos. Un espectacular mirador que ofrece una vista panorámica de la cadena montañosa.

Viajar al pasado en la estación de Canfranc

La estación internacional de Canfranc comunicaba España con Francia y se inauguró en 1928. Supuso un importante eje de comunicaciones con Europa, y los 210 metros de longitud de su interior albergaron un puesto aduanero, enfermería, comisaría, Correos y un hotel. En la actualidad, las conexiones con Francia está cerradas, pero sigue llegando un tren desde Zaragoza: el Canfranero. La estación organiza visitas guiadas, pero si quieres ir por tu cuenta, puedes pasear libremente por los muelles, contemplar el depósito de máquinas y algún que otro convoy abandonado.

Merece la pena hacer una parada en este lugar por la belleza de su edificio. Plantarse delante e imaginar que durante la Segunda Guerra Mundial fue un importante lugar de paso para espías aliados.

Querer vivir en Tramacastilla de Tena

Esta bonita localidad perteneciente al municipio de Sallent de Gállego es conocida por su excelente cocina y por las preciosas vistas que regala del Pirineo. Es la parada perfecta si baja de esquiar de Formigal o Panticosa.

Otras dos recomendaciones gastronómicas:

  • Hotel Mariana. El restaurante de este hotelito de montaña es uno de los mejores del Valle de Tena. Las migas y el chuletón a la piedra son su especialidad y nunca faltan en el menú. Además, el servicio es excepcional. Son muy amables y atentos. ¡Es un gustazo! Además, desde el salón hay unas vistas espectaculares de las montañas. Conviene reservar porque no es muy grande y los fines de semana suele estar lleno.

  • Casa Blasco. Este es otro gran restaurante donde catar un buen chuletón y unas migas. Personalmente prefiero el Mariana con sus bonitas vistas, pero si no hay sitio o está cerrado, Casa Blasco es una excelente alternativa.

Conocer la historia de Lanuza

Es un pueblo de postal. Se puede ver desde la carretera a orillas del embalse de Lanuza, con sus casitas de piedra y pizarra, tranquilo y perfecto para pasar unos días desconectado de todo. Pero en esta localidad que también pertenece al municipio de Sallent de Gállego no todo ha sido prosperidad. La construcción del embalse en 1976 provocó su paulatino y forzado despoblamiento hasta quedar completamente deshabitada en 1978. Víctima del expolio y el abandono, en la década de los 90 los antiguos moradores consiguieron recuperar las propiedades no sumergidas por sus aguas e iniciaron un proceso de revitalización que sigue activo.

Pero Lanuza no solo es conocida por la belleza de su entorno. Cada año, desde 1992, acoge Pirineos Sur, el festival internacional de las culturas. Talleres, exposiciones, música y mercados se dan cita durante la segunda quincena de julio en un entorno de completa paz y naturaleza. Por sus escenarios han pasado artistas de la talla de Andrés Calamaro, Crystal Fighters, Calle 13, Diego El Cigala, Café Tacva, Paco de Lucía, Russian Red, Manu Chao…

Desconexión en Baños de Panticosa

El ibón de Baños es un precioso lago natural a 1.630 metros de altitud. Está circundado por una extensa pradera y respaldado por escarpadas montañas. En sus aledaños se alza el famoso balneario de Panticosa y el Gran Hotel. Desde mi punto de vista, es uno de los lugares más espectaculares del Pirineo aragonés. Y no solo por el precioso paisaje que lo envuelve, si no por la cantidad de opciones que ofrece al visitante.

Este rinconcito pirenaico es perfecto para dar un paseo alrededor del balneario y del lago, una de las rutas más famosas y bonitas del Valle de Tena. Es apta para todos los públicos y no te llevará más de 2-3 horas. Además, si hace buen tiempo, seguro que te apetece culminarla con un picnic a orillas del lago. En invierno se puede practicar esquí de fondo o caminar con raquetas de nieve. Y si eres de los que busca emociones más fuertes, desde aquí salen algunas rutas de montaña bastante exigentes como el ascenso al Garmo Negro. ¡Hay opciones para todos los gustos!

La villa medieval de Aínsa

Es la capital de la comarca del Sobrarbe y goza de una situación privilegiada: entre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, y el Valle de Benasque. Esto la convierte en el punto de partida perfecto para una ruta por el Pirineo aragonés.

Lo más destacado de esta villa es su bonita plaza Mayor rodeada de viejas casas unidas por perfectas y simétricas arcadas. Con la llegada de la primavera, los floridos balcones de esta plaza se llenan de color e invitan a sentarse en alguna terraza para contemplarlos más tranquilamente.

El casco histórico de Aínsa está formada por dos calles paralelas: la calle Mayor y la calle Santa Cruz. Por un lado se unen en la plaza de San Salvador; y por el otro, quedan ligadas al castillo gracias a la Plaza Mayor. En estas calles se pueden ver fachadas relevantes como la de casa Latorre que alberga el Museo de Oficios y Artes Tradicionales, y las de casa Arnal y casa Bielsa en la Calle Mayor.

Torla, puerta de entrada a Ordesa

Es la puerta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, así como parada obligatoria antes o después de adentrarse en el parque. Porque Torla es más que un pueblo de paso. Es una preciosa villa medieval muy bien cuidada que en verano se llena de flores. Pasear por esta bonita localidad oscense te llevara por empinadas calles de montaña restauradas con piedra de la zona.

Torla es además un balcón único del valle. Brinda unas vistas espectaculares del valle y del macizo de Mondarruego, una de las principales cumbres de Ordesa.

Y para comer bien:

  • El duende. Hace poco salió en un ránking de los mejores chuletones del Pirineo (no descarto hacer mi propia lista), y doy fe de que tienen una carne exquisita. Ubicado en pleno centro de la preciosa localidad de Torla, este restaurante se sitúa en una antigua casa construida en el año 1831. Además, es la definición perfecta de calidez, tradición y buena cocina.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Es uno de los lugares más conocidos de Aragón y una visita imprescindible si decides pasar unos días por la zona. Glaciares, bosques de hayas y abetos, cascadas, ríos, verdes praderas dibujan uno de los paisajes más populares de la geografía española.

Sus más de 600.000 visitantes al año, avalan al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido como uno de los más visitados de España. El verano es, quizá, la estación que más turistas atrae. Pero si tienes la oportunidad de ir en otoño, ¡es una maravilla! Aparte de que hay menos gente, los colores en esta época del año son increíbles.

Valle de Bujaruelo

Limita con el parque nacional de Ordesa y es una estupenda alternativa si vas a pasar varios días por la zona. Torla también es su puerta de entrada, aunque para llegar hasta Bujaruelo hay que desviarse a la izquierda en el puente de los Navarros. Desde aquí se sigue por una pista bastante irregular durante 6 km pero con unas vistas preciosas. Al final del camino está la pradera de San Nicolás donde hay un cámping, un párking y un puente románico.

Desde esta verde pradera parten bastantes rutas de media y alta montaña. La más clásica y accesible es la que llega hasta el puente de Oncins, donde el río Ara forma unas pozas de agua cristalina muy bonitas. La rutilla comienza en la pista forestal que discurre en paralelo al río. Cruza el puente de Oncins y se vuelve por la senda que hay en la orilla contraria hasta el puente románico. Al ser una ruta circular, también se puede hacer a la inversa. Esta ruta es perfecta para dar un paseo tranquilo, disfrutar de la naturaleza, ver a la gente haciendo pesca deportiva e incluso tumbarse un rato al sol en alguno de los claros.

Aquí tengo otra gran recomendación gastronómica:

  • Refugio de Bujaruelo. Está justo en la explanada de San Nicolás. Así que si no has llevado picnic, es el lugar perfecto para terminar la excursión por el valle. La carne a la brasa está buenísima y las ensaladas no tienen desperdicio. Un gran sitio para tener en cuenta y a muy buen precio.

Las vías ferratas de Broto

Al igual que Aínsa y Torla, Broto también forma parte de la comarca del Sobrarbe. No es tan conocida como Torla, pero merece la pena un alto en el camino para conocer su casco antiguo y descubrir la cascada Sorrosal. Este salto de agua de 80 metros es bastante impresionante si te lo encuentras por casualidad. De este punto salen varias ferratas para los más atrevidos.

Para mí, las vistas más bonitas son desde el puente que cruza el río Ara, con Ordesa como telón de fondo y las casas de piedra dibujando el cauce del río. ¡Precioso!

Dejarse ver por el centro de Ansó

Dejamos a un lado los valles más turísticos del Pirineo aragonés para adentrarnos en uno menos conocido pero igual de encantador y bonito: el Valle de Ansó. El pueblecito que le da nombre es uno de los más bonitos de España. Y no es ninguna exageración. Ansó conserva uno de los cascos urbanos mejor conservados del Pirineo aragonés. Además, fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón por su conjunto arquitectónico.

La arquitectura ansotana es muy particular: entre casa y casa se han dejado unos estrechos pasillos que se conocen como «arteas» o callizos. Miden unos 50 centímetros de ancho y son una de las principales características de esta pequeña urbe.

Este valle que limita con Francia y Navarra tiene una oferta muy amplia de excursiones para todos los gustos y niveles. Desde tranquilos paseos por el bosque hasta ascensiones a picos de más de 2.500 metros. Sin embargo, la de Aguastuertas es una de las más populares y recomendables.

En este pueblo está una de las bordas más populares de la región. Pero, ¿qué es una borda? Son construcciones rurales típicas de Aragón donde antiguamente los pastores guardaban el ganado y los utensilios agrícolas. Muchas han sido reconvertidas en restaurantes que ofrecen comida tradicional y casera. Suelen estar abiertas solo en verano y, normalmente, a las afueras de los pueblos.

  • Borda Chiquín. Lo mejor de esta borda es su ubicación. Es un lugar precioso y perfecto para organizar una comida familiar. Sus platos estrella son las carnes a la brasa y las migas. Lo mejor es que no te quedas con hambre, ¡las raciones son indecentes!

Esquiar en el Pirineo aragonés

Gracias a sus cientos de kilómetros esquiables, a sus modernas infraestructuras y a la variedad de servicios que ofrecen, las estaciones de esquí españolas cada día se acercan más a los grandes centros invernales. Así que cuando caen las primeras nieves y las montañas se tiñen de blanco, las estaciones de esquí comienzan a poner en funcionamiento la maquinaria. Pistas y remontes tienen que estar listos para satisfacer al exigente turista de nieve.

Esquiar seguro es tan importante como elegir una buena estación. Así que no te olvides de contratar un buen seguro de esquí. Desde La Mochila de Mamá tenemos un descuento del 20% con Intermundial si contratas tu seguro deportivo desde aquí y utilizas el código MOCHILAMAMA. ¡Aprovéchalo!

El Pirineo aragonés cuenta con 4 estaciones de esquí y en todas ellas se pueden practicar distintas modalidades de esquí o snowboard. Pero lo mejor es que hay opciones para todos los gustos:para principiantes, para expertos o para los que buscan un ambiente más familiar.

Espero que te haya sido útil está guía sobre qué hacer en el Pirineo aragonés. Y si tienes alguna recomendación, ¡déjamela en comentarios!

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2 Comments

  • Reply
    Víctor Ferrando
    30 noviembre, 2020 at 12:13

    Soy muy fan del Pirineo en general, aunque aún me falta mucho por recorrer. Para mi, el mejor chuletón que he probado ha sido en «El balcón del Pirineo», en Buesa, cerca de Broto. Impresionante 🙂

    • Reply
      Marta Aguilera
      2 diciembre, 2020 at 10:30

      Uy! Pues ese sitio no le conozco así que me lo apunto para la próxima!

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