Albania

Qué ver en Albania: 5 lugares que no te puedes perder

20 septiembre, 2019

¿Albania? Pero, ¿qué hay que ver en Albania! Esta era la reacción típica de cualquier persona cuando le comentaba mi próximo destino. ¡Muchas cosas!, respondía yo. Y pasaba a enumerar las bondades que atesora esta joya a orillas del Jónico y del Adriático. Albania tiene playas de aguas cristalinas, tiene montañas preciosas, una capital súper alegre y colorida y un patrimonio arquitectónico y cultural impresionante. Un combinado explosivo que poco a poco la está convirtiendo en uno de los destinos favoritos de los turistas europeos.

Surcando el lago Koman

Albania, un pasado comunista

La historia de Albania no ha sido fácil. Ha estado marcada por conquistas, luchas de poder y una fuerte dictadura. Hasta que murió Skanderberg en 1468, los albaneses tenían a los otomanos a raya. Pero tras la muerte del héroe nacional, Albania finalmente fue invadida por el Imperio Otomano. Una ocupación que se alargó durante cuatro siglos hasta que en 1912, Imaïl Qemal proclamó la independencia de Albania.

Durante la II Guerra Mundial, el país fue invadido por Italia y más tarde por la Alemania nazi. En 1941, comienza a gestarse el movimiento comunista y en 1944, Enver Hoxha da un golpe de estado que liberó a Albania del poder alemán y la sumió en 48 años de dictadura comunista:

  • Se castigaba con la pena de muerte cualquier tipo de oposición al régimen.
  • Se prohibieron las religiones. Albania se convierte en el primer estado ateo del mundo.
  • Se creó una policía secreta (Sigurimi) para salvaguardar la represión política de la sociedad.
  • Hubo un aislamiento internacional durante casi 50 años.

Sin duda, un periodo muy duro que dejó a Albania a la cola del progreso en comparación con el resto de Europa. Fue uno de los últimos países del viejo continente en salir de una dictadura, y no fue hasta mediados de la década de 1990 cuando empezó poco a poco a abrirse al exterior.

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Qué ver en Albania: los mejores planes para conocer el país

Las montañas albanesas: virginales y preciosas

Son la joya de la corona y el motivo por el que volvería a Albania sin pensarlo dos veces. Estamos frente a uno de los países más montañosos del mundo: dos tercios del territorio son montañas. Y aunque no son muy altas, su techo es el monte Korab con 2.764 metros, son un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Estos picos forman parte de los Alpes Dináricos y son una prolongación de la cadena de los Alpes.

Trekking de Valobona a Theth

Las montañas albanesas no tienen un acceso fácil, lo que ayuda a preservar el entorno y a darle ese halo virginal que atrae a la mayoría de los excursionistas. Durante muchos años han servido al pueblo albanés como refugio contra posibles invasiones. Hoy en día, la vida en las montañas es muy dura por los continuos cortes de luz, las malas comunicaciones y la falta de recursos en general.

Trekking de Valbona a Theth

Una de las excursiones más bonitas y populares en Albania es el trekking de Valbona a Theth. 16 kilómetros de naturaleza pura y dura que te dejarán las patitas temblando cuando coronas lo alto del paso entre los dos valles. Pero el cansancio se pasa rápido cuando te das cuenta del bonito paisaje que tienes frente a ti.

Trekking de Valbona a Theth

Tirana, una capital cargada de historia y de vida

O la amas o la odias. ¡No hay término medio! Pero lo que es indiscutible es que es un lugar que rezuma historia. Una ciudad en la que convergen el pasado, el presente y el futuro de un país que va resurgiendo poco a poco de su pasado comunista. Un pasado que puedes recorrer en alguno de sus interesantes museos como La Casa de las Hojas (mi favorito), Bunk’Art 2 (no está tan bien explicado) o la gran sala dedicada al terror comunista en el Museo Nacional de Historia.

Tirana es una capital llena de vida y uno de los secretos mejor guardados de Europa. Poco a poco se va corriendo la voz y cada vez son más los turistas que se acercan a ella ávidos de lugares poco conocidos. Y aunque no es una ciudad monumental ni con una bonita arquitectura, tiene un je ne sais quoi que te invita a querer conocerla. Recorrer sus avenidas, empaparte de su historia, buscar sus coloridad fachadas, sentarte en un café y ver a la gente pasar, comerte un delicioso burek o tomar una copa en el moderno barrio de Blloku… Sí, creo que yo soy de las que aman Tirana.

Tres joyas culturales y arquitectónicas: Berat, Gjirokaster y Korçe

Entre los lugares que hay que ver en Albania sí o sí no podían faltar Berat, Gjirokaster y Korçe. Las dos primeras son dos joyas arquitectónicas, herencia del pasado otomano de Albania. Dos lugares que fueron declarados patrimonio de la Humanidad en 2008. Dos ciudades coronadas por un castillo y visualmente preciosas. A su lado, Korçe poco tiene que hacer pero tiene otros encantos.

Las mil ventanas de Berat

Fundada en el siglo IV a.C. por los Ilirios, es una de las ciudades más antiguas de Albania. Una de las peculiaridades del centro histórico de Berat es que cuenta con tres cascos antiguos: Mangalem, Gorica y Kalaja. Es muy fácil caer rendido al encanto de sus fachadas blancas y desordenadas, de sus pintorescas callejuelas empedradas o de sus miradores a la vuelta de la esquina. Es, sin ninguna duda, un lugar obligatorio que hay que ver en Albania.

‘La ciudad inclinada’ de Gjirokaster

En Crónica de la ciudad de piedra, Ismail Kadare afirmó que Gjirokaster «era una ciudad inclinada, quizá la más inclinada del mundo (…) hay lugares donde si se extiende un poco el brazo, se puede colgar el sombrero en la punta de un minarete». Y no exageraba ni un pelo en su definición. El pequeño casco antiguo de esta ciudad está encaramado en lo alto de una colina, donde encontramos la ciudadela que domina toda la ciudad.

Korçe, tradición cervecera

Korçe es una de las ciudades más grandes de Albania, de las más agradables y de las más modernas. Y aunque es la más «europeizada», no es la menos albanesa, ¡ni mucho menos! Aquí se desarrolló el albanés moderno y en 1887 se creó la primera escuela en lengua albanesa. Además, Korçe es muy conocida por la Korça, su cerveza local y la más famosa del país. Cada año, a mediados de agosto, organizan el festival más grande de Albania: Festa e Birrës. Esta fiesta atrajo a más de 100.000 asistentes en 2019. Desde luego, nada que envidiar a la archiconocida Oktoberfest.

Las tranquilas y cristalinas aguas de la Riviera albanesa

Las turquesas aguas del mar Jónico que bañan esta parte del litoral albanés son el mayor reclamo turístico de Albania. Esta zona conocida como conocida como Riviera albanesa está bordeada por la carretera de montaña más bonita del país, la SH7. Desde el Llogara Pass hasta Sarandë, esta serpenteante carretera salpicada de pueblos y ermitas, deja constancia de cómo las montañas se hunden de forma abrupta en el mar. Un paisaje que no tiene desperdicio y que disfrutarás muchísimo más si vas en tu propio coche.

Eso sí, que nadie te venda la moto de que es un litoral poco explotado y aún por descubrir porque es mentira. ¿Que Albania en general se está abriendo al turismo? Sí, eso es una verdad como un templo. ¿Que el paraíso se encuentra en la Riviera albanesa? Permíteme que lo discuta. Al menos no lo encontrarás en el mes de agosto.

Lo que sí que es cierto es que la Riviera albanesa tiene unas playas muy bonitas. Alguna más tranquilas que otras, pero en conjunto merece mucho la pena destinar 3 o 4 días a la zona que más ha impulsado el turismo en Albania.

Përmet, un oasis en el interior de Albania

Lejos del bullicio de la costa albanesa encontramos un pequeño paraíso: las termas naturales de Llixhat e Benjes. Esta zona aún poco explotada es famosa por las aguas termales que emanan de las grandes rocas por donde fluye el río Langarica, un afluente del Vjosa. Este es uno de los últimos ríos salvajes de Europa y además es posible hacer rafting.

El agua de estas termas esta a una temperatura media de 28º. Además, es rica en sulfuro y otros minerales beneficiosos para tratar enfermedades de la piel, huesos y estómago. De hecho, es bastante normal ver a gente embadurnada con el lodo del fondo de las termas. Justo en la entrada encontramos el puente otomano de piedra Kadiut. Tiene más de 300 años de antigüedad y enmarca unas vistas preciosas al monte Nemërçka.

Que sea una zona poco explotada turísticamente no quiere decir que esté vacía. ¡Para nada! Es uno de los destinos favoritos de los albaneses. Pero no pasa nada, si continúas subiendo el río y te alejas de la piscina principal, seguramente encuentres alguna poza más solitaria donde relajarte y disfrutar de la tranquilidad que ofrece este espacio natural.

Albania es un diamante en bruto que se va puliendo poco a poco. Hay zonas como la costa que ya están prácticamente metidos en la rueda del turismo de masas y todo lo que ello conlleva. Sin embargo, hay otras zonas como las montañas, que aún conservan su lado más salvaje. Allí se respira una tranquilidad y se siente una desconexión difíciles de encontrar en otros países de Europa. Por eso, si alguien me pregunta qué hay que ver en Albania, yo le mando directamente a las montañas.

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4 Comments

  • Reply
    Landi
    1 noviembre, 2020 at 15:48

    Soy de Albania no por ser nacido allí pero es un país maravilloso espectacular y con muy buena gente disfrutarlo porque merece mucha la pena

    • Reply
      Marta Aguilera
      3 noviembre, 2020 at 23:45

      HOla, Landi! Muchas gracias por tu comentario 🙂 Albania es un país increíble y estoy deseando volver para conocer el norte más en profundidad. Un saludo!

  • Reply
    Rebeca Serna
    23 septiembre, 2019 at 11:02

    Hola Marta!!

    Me encanta leer tus impresiones porque son algo diferentes a las mías. Esa es la gracia de los blogs personales. Son muy subjetivos. Cómo un mismo destino puede generar opiniones súper diversas. Y sobre todo, me impresiona mucho la diferencia de visitar las playas en julio (como fue mi caso) a visitarlas en agosto. Me lo dijeron allí: agosto es nuestro mes oficial de vacaciones y las playas se llenan hasta los topes.

    Buen artículo y me quedo con las ganas de visitar Korçe

    • Reply
      Marta Aguilera
      23 septiembre, 2019 at 13:39

      Gracias por el comentario, Rebeca! Está claro que los destinos varían muchísimo según la época (o el mes en este caso) en el que los visites. Un abrazo!

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