Bosnia

Bosnia (I). Jajce, la ciudad que me hizo reflexionar

23 octubre, 2013

Una vez que cruzas la frontera croata y te adentras por territorio bosnio sabes que algo ha cambiado. Las carreteras, los coches, el paisaje, las casas… todo tiene otro color, otro aroma, otro ritmo.

En la carretera camino de Jajce

Bienvenidos a Bosnia

Los bosnios no conducen mucho mejor que los croatas. Es más, me atrevería a asegurar que lo hacen peor. Son bastante más temerarios e imprudentes en los adelantamientos. En apenas 4 horas de viaje tuvimos varios sustos de esos que te hacen agarrar bien fuerte el volante, cerrar un ojo y qué sea lo que Dios quiera…  Desde camiones adelantando en curvas a los que tienes que dar las luces para que reculen y vuelvan a su carril porque sino te llevan por delante, hasta adelantamientos que te hacen salirte a la cuneta para no darte un golpe o esos en los que adelantan tan al límite que hasta crees oír a los dos coches rozándose. Pero a pesar de todo, llegamos sanos y salvos a Jajce. 

Vista de jajce desde el puente

Vista de Jajce desde el puente

Jajce fue nuestra primera parada antes de Sarajevo y allí descubrimos que Bosnia se recupera lentamente. Nos encontramos con las primeras heridas de guerra: edificios abandonados y marcados por el fuego cruzado durante principios de los 9o. La sensación de extrañeza, de curiosidad, de tristeza, de perplejidad, de asombro… no nos abandonó a lo largo de nuestro breve paso por Bosnia.

El solo hecho de pensar que la gran mayoría de las personas que nos cruzábamos por la calle, en los bares, restaurantes, comercios… había vivido la guerra, era algo que me estremecía y no llegaba a imaginar el por qué de todo ese sufrimiento. Veía gente de mi edad y trataba de ponerme en su piel de entonces pero era imposible. ¿Cómo podía ser que mientras yo jugaba en el patio del colegio en Europa otros niños de mi edad vivieran una guerra o fueran refugiados? Y sí, no hay que ser hipócrita porque es algo que por desgracia sigue sucediendo en muchas partes del globo, pero la cercanía geográfica y temporal hacen que nos sintamos más identificados. O al menos eso fue lo que yo sentí.

Edificios de Jajce dañados por la metralla durante la guerra de Bosnia

Heridas de guerra en Jajce

Aquella noche en Jajce recordé un libro que leí siendo muy pequeña y que me conmovió tanto que se convirtió en mi libro favorito de aquella época: Asmir no quiere pistolas de Christobel Mattingley. Asmir era un niño musulmán que vivía en Sarajevo y que durante la guerra de Bosnia se convirtió en refugiado en casa de su tía Melita en Belgrado y luego en Austria. Cuenta cómo dejaron atrás a su padre y cómo debía ayudar a su madre a cuidar de su hermano. Es un libro muy bonito que te mete en la piel de Asmir y su familia desde la primera página.

Otro libro que también se me vino a la memoria fue La noche detenida de Javier Reverte. Cuando me lo releí a la vuelta del viaje, me dio la impresión de estar cruzando con el protagonista las avenidas de Sarajevo. Es una historia de amor imposible entre un corresponsal de guerra español y una médico bosnia. Una historia a caballo entre la ficción y la realidad pues Reverte basa la novela en sus reportajes de guerra mientras estuvo en Sarajevo.

Paisajes bosnios camino de Jajce

Paisajes de Bosnia

Así es Jajce

Pero volvamos a Jajce. En las pocas horas que pasamos por allí descubrimos que está rodeada de un precioso paraje verde y montañoso perfecto para hacer trekking o perderse con la bici. También hay dos lagos donde se puede hacer rafting, montar en canoa o pescar. Y finalmente encontramos esta pequeña cascada en las lindes de la ciudad.

Cascada de Jajce

Cascada de Jajce

Y esta fue la ciudad que nos dio la bienvenida a Bosnia y que despertó en nosotros un buen puñado de curiosidades y sentimientos respecto a una guerra que nos tocó muy de cerca sin darnos cuenta.

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*Os recomendamos que no perdáis ningún detalle de nuestra ruta por los Balcanes. ¡No os decepcionará!

10 Comments

  • Reply
    maria luisa
    22 noviembre, 2013 at 20:08

    muy bonito el articulo te hace sentir q compartes contigo un poco del viaje y a la vez tus sentimiento un beso fuerte se pone al piel de gallina muy bien

  • Reply
    Sarajevo, la Jerusalem del Este
    31 octubre, 2013 at 10:16

    […] Pasear por Sarajevo es bastante agradable. Hay una mezcla curiosa entre Oriente y Occidente con solo cruzar una calle, pero parece que nadie se da cuenta. Sin embargo, de lo que es imposible no percatarse es de las heridas de guerra. De la metralla que adorna tristemente las fachadas de muchos edificios en pleno centro sarajevita. Y entonces vuelves a pensar en hace 20 años y a recordar aquellos libros que tanto te marcaron cuando eras una adolescente. […]

  • Reply
    sonia
    26 octubre, 2013 at 9:42

    Un artículo precioso Marta! Me puedo imaginar lo que sentiste, cuando estuve en Croacia, en la turistica Dubrovnik, apenas podías ver que había pasado por allí una guerra, pero cuando visitamos el museo de la guerra y vimos las fotos de la ciudad bombardeada la verdad que se te ponían los pelos de punta…

    Y vaya con los conductores temerarios, ¿no? Lo tendré en cuenta si viajo a Bosnia… 🙂

    Un abrazo,
    Sonia.

    • Reply
      Marta Aguilera
      31 octubre, 2013 at 10:20

      Cuando se combinan la cercanía geográfica y temporal hace que te replantees muchas cosas. ¿Cómo es posible que todo eso pasara a unos cuántos km de nosotros, en nuestro propio continente?

  • Reply
    Quaderns de bitàcola
    24 octubre, 2013 at 10:39

    Bosnia es de esos sitios que no sabes cómo imaginarte, ver el escenario de una guerra tan reciente debe ser un viaje muy diferente; hace unos años visitamos Palestina y vimos lugares y cosas que te hacen reflexionar. Así que: queremos saber más!

    • Reply
      Marta Aguilera
      24 octubre, 2013 at 11:20

      Es casi como tocar la historia con la palma de la mano. En según qué lugares la recuperación es más rápida que en otros.
      Un abrazo pareja!

  • Reply
    casasgredos
    23 octubre, 2013 at 23:21

    Genial el post, enhorabuena.

  • Reply
    Rosi
    23 octubre, 2013 at 18:33

    Gracias otra vez «Mochila» la descripcion acerca de Bosnia es excelente, ya tenia noticias de que alli se hace dificil olvidar lo que fue una guerra entre hermanos, se puede decir…tambien llama la atencion que las rentadoras de autos te pidan que el auto lo dejes antes de entrar a algunos lugares de los Balcanes,despierta una sensacion de inseguridad fuerte.Salud por ustedes y los seguirè como siempre…: )

    • Reply
      Marta Aguilera
      31 octubre, 2013 at 10:22

      Gracias a ti Rosi por tu comentario!! =)

      Para entrar en Bosnia y Montenegro no tuvimos problemas con el coche de alquiler, pero creo que para ir a Belgrado o Kosovo sí que pueden ponerte pegas las empresas de alquiler.
      Un abrazo!!

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