Después de visitar Glasgow, tocaba empezar una de las partes más bonitas del viaje: el roadtrip por la Escocia más verde, salvaje y fotogénica. Y aunque las Highlands todavía nos esperaban un poco más al norte, este día fue una primera toma de contacto perfecta con todo lo que estaba por venir.
Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs
Nuestra ruta nos llevó desde Glasgow hasta el pueblo de Callander atravesando el Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs. Este es uno de los espacios naturales más bonitos de Escocia y el primero que fue declarado parque nacional en el país. Y motivos no le faltan: 22 lagos, 62 kilómetros de costa, ríos, senderos y 21 Munros, que es como se conoce a las montañas escocesas de más de 914 metros de altitud. Vamos, un paraíso para quienes disfrutan de la naturaleza, las rutas en coche y los paisajes de esos que te obligan a parar cada dos por tres.

El Parque Nacional de Loch Lomond y The Trossachs es una parada perfecta si viajas desde Glasgow hacia las Highlands, ya que en un solo día puedes combinar pueblos con encanto, paseos junto al lago, alguna ruta sencilla y carreteras panorámicas preciosas.
Eso sí, aunque sobre el mapa las distancias no parezcan enormes, conviene no cargar demasiado la jornada. Las carreteras son tranquilas, hay muchas paradas apetecibles y el clima escocés siempre puede hacer de las suyas.
Ruta por Loch Lomond y los Trossachs
Salimos de Glasgow por la mañana con la idea de recorrer con calma algunos de los rincones más bonitos de Loch Lomond y los Trossachs antes de seguir avanzando hacia Glencoe al día siguiente.
La ruta que hicimos fue esta: Glasgow → Luss → Balmaha → Conic Hill → Duke’s Pass → Three Lochs Forest Drive → Loch Katrine → Callander, donde hicimos noche. Es una ruta muy completa para un día y, si te gusta la naturaleza, te aseguro que la vas a disfrutar muchísimo.
MAPA DE LA RUTA POR EL PARQUE NACIONAL DE LOCH LOMOND Y LOS TROSSACHS
Si no vas a alquilar coche, una buena alternativa puede ser reservar una excursión organizada a Loch Lomond desde Glasgow. Así puedes conocer algunos de los paisajes más bonitos del parque sin preocuparte por conducir por la izquierda ni organizar cada parada por tu cuenta.
Luss, uno de los pueblos más bonitos de Loch Lomond
La primera parada del día fue Luss, un pueblecito diminuto situado a orillas de Loch Lomond. Es pequeño, muy agradable y se recorre en poco tiempo. Merece mucho la pena hacer una parada para pasear por sus calles y acercarse hasta el embarcadero.

Desde el muelle salen pequeñas embarcaciones para recorrer el lago, así que puede ser una buena opción si te apetece ver Loch Lomond desde el agua. Nosotros preferimos continuar la ruta en coche, pero la verdad es que el entorno invita a tomárselo con calma.

Luss tiene ese aire de pueblo cuidado, tranquilo y muy escocés, con casitas bajas, jardines, vistas al lago y montañas al fondo. Es una parada perfecta para empezar el día sin prisas y entender por qué esta zona es una de las más visitadas de Escocia.
Balmaha y la subida a Conic Hill
Después de Luss cruzamos hacia la otra orilla del lago para llegar a Balmaha, otro pequeño pueblo situado a orillas de Loch Lomond, pero en la parte este. Desde aquí salen rutas, paseos y también barcos para moverse por el lago o acercarse a alguna de sus islas.

Pero si por algo es conocido Balmaha es por ser el punto de inicio de la subida a Conic Hill, una de las rutas más populares de Loch Lomond por sus impresionantes vistas. Dejamos el coche en un parking que nos costó 3£.
La excursión es cortita, pero tiene su punto. Son unos 5 kilómetros ida y vuelta, con unos 358 metros de desnivel positivo, y a nosotros nos llevó alrededor de 1 hora y media, contando las paradas para hacer fotos y disfrutar de las vistas.

A lo largo del camino te vas a encontrar con tres miradores. El primero, sinceramente, no nos pareció especialmente interesante porque todavía no se ve bien el lago ni sus islas. El segundo es mucho mejor porque te anticipa unas vistas preciosas de Loch Lomond y sus islas. Y el tercero, que es la cima de la colina, es espectacular.

Desde lo alto de Conic Hill se ve perfectamente el lago, las pequeñas islas que lo salpican y todo ese paisaje verde que hace que Escocia sea tan especial. Para nosotros fue una excursión muy chula y un anticipo perfecto de lo que nos esperaba durante los días siguientes por las Highlands.
Duke’s Pass, un puerto de montaña en los Trossachs
La siguiente parada fue Duke’s Pass, un precioso puerto de montaña que atraviesa una de las zonas más bonitas de los Trossachs y desde donde se accede a una carretera panorámica preciosa: Three Lochs Forest Drive.

Esta carretera es de esas que se disfrutan conduciendo despacio, entre curvas, árboles y paisajes bonitos. Si viajas por Escocia en coche, este tipo de trayectos son casi tan importantes como las paradas. A veces, lo mejor del viaje está precisamente entre un punto y otro.
Three Lochs Forest Drive es una carretera de un único sentido, así que si vienes desde el sur, como hicimos nosotros, encaja perfectamente en el itinerario. Si vienes desde el norte, puede resultar un poco más incómoda, porque tendrás que bajar hasta la entrada, hacer la carretera de subida y luego volver a bajar para continuar tu camino. Aun así, si tienes tiempo, merece la pena. Es uno de esos recorridos que te permiten disfrutar de Escocia sin grandes caminatas: bosque, lagos, pequeñas zonas de parada, mesas de picnic y muchísima tranquilidad.

Esta carretera panorámica nos gustó muchísimo porque atraviesa una zona de bosque y pasa junto a tres lagos: Lochan Reòidhte, Loch Drunkie y Loch Achray. Nosotros paramos a comer junto a Loch Drunkie, en una mesita de picnic que encontramos a orillas del lago. Comer rodeados de naturaleza, sin ruido, con el lago delante… ¡poco más se puede pedir!
Loch Katrine
La última gran parada del día fue Loch Katrine, otro de los lagos más conocidos de los Trossachs. Desde Trossachs Pier salen barcos para recorrer el lago (30£ por persona por un paseo de unas dos horas). El parking es de pago y nos costó 3£.

Nosotros decidimos disfrutar del lugar de otra manera, así que subimos a una estructura que hace de mirador para ver el lago desde arriba y después dimos un paseo tranquilo por la orilla. La zona nos pareció muy bonita y perfecta para hacer senderismo o pasar unas horas sin demasiada prisa. Además, junto al lago vimos unos alojamientos tipo lodge que tenían una pinta estupenda. Si te apetece dormir en plena naturaleza, puedes echar un vistazo a estos alojamientos junto a Loch Katrine, porque la ubicación es una auténtica maravilla.
Dónde dormir en Loch Lomond y los Trossachs
Para hacer esta ruta, tienes varias opciones interesantes según cómo organices el viaje. Nosotros hicimos noche en Callander, una base muy cómoda para terminar el día después de recorrer Loch Lomond y los Trossachs y continuar al día siguiente hacia Glencoe.
En Callander puedes mirar alojamientos como The Crown, una opción sencilla y bien ubicada para pasar la noche, o Callander Meadows, con más encanto y también muy buena situación.

Si prefieres avanzar un poco más hacia el norte para estar más cerca de Glencoe al día siguiente, otra buena opción es dormir en Tyndrum. Allí puedes echar un vistazo a Tyndrum Lodges o a otros alojamientos de la zona, que te permitirán recortar kilómetros al día siguiente.
Como siempre, te recomiendo reservar con antelación, sobre todo si viajas en verano, porque los alojamientos en esta zona no son infinitos y los precios suben bastante.
Consejos para visitar Loch Lomond y los Trossachs
Después de hacer esta ruta, te diría que tengas en cuenta varias cosas:
- Lleva comida para hacer picnic, porque hay zonas preciosas donde parar a comer, especialmente en Three Lochs Forest Drive.
- No llenes demasiado el día. Sobre el mapa parece fácil añadir más paradas, pero esta zona se disfruta mucho mejor sin ir corriendo.
- Si quieres subir a Conic Hill, lleva calzado cómodo. No es una ruta difícil, pero tiene desnivel y, si ha llovido, puede haber barro.
- Prepárate para parar muchas veces. Loch Lomond y los Trossachs son el tipo de lugar en el que el paisaje va cambiando constantemente y siempre aparece una vista que merece una foto.
Como ves, el Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs es un buen aperitivo para empezar a saborear la Escocia más natural. Lagos, pueblos pequeños, carreteras panorámicas y miradores que te preparan para todo lo que viene después. Si estás organizando una ruta hacia las Highlands, reserva al menos un día para recorrer esta zona con calma porque merece muchísimo la pena.
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