Lituania Repúblicas Bálticas

Lituania (II). Vilna, mi capital báltica favorita

26 marzo, 2015

30 minutos fueron suficientes para enamorarme de Vilna. Para caer rendida a los pies de la joya barroca del Báltico por excelencia. A sus encantadoras callejuelas empedradas, salpicadas por multitud de iglesias ortodoxas y católicas, a sus rincones decadentes. La capital de Lituania es una fábrica cultural en constante ebullición gracias a los artistas callejeros que toman las calles los días de sol.

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Pero lo mejor de Vilna es verla desde las alturas. Como un tetris de casitas de tejados anaranjados, con las agujas de sus incontables iglesias apuntando hacia el cielo y un mar de árboles protegiendo su casco, se extiende majestuosa esta increíble ciudad tan poco valorada entre las capitales Bálticas.

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Vilna es mucho más que una cara bonita y unas vistas de infarto. La capital lituana sufrió las torturas de la KGB y estuvo salpicada de guetos judíos antes de la ocupación nazi. Durante la II Guerra Mundial fue ocupada por Alemania, lo que conllevó el exterminio de su población judía. En la década de los 80 encabezó el movimiento nacional para lograr la independencia soviética. De hecho, hay una baldosa con la palabra stebuklas en la plaza de la catedral que señala el lugar donde terminaba la cadena humana formada por dos millones de estonios, letones y lituanos en 1989 desde Tallin en protesta por la ocupación soviética.

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Recorre Vilna en 7 pasos

Y como siempre digo, lo mejor para conocer una ciudad es caminarla, treparla, vivirla, degustarla y, sobre todo, disfrutarla. Y eso fue lo que hicimos en Vilna. Nos olvidamos del mapa y nos perdimos por la capital lituana.

1. Unas vistas espectaculares como punto de partida para conocer una ciudad siempre es un acierto.  Y eso fue lo que encontramos cuando subimos a la Torre de la iglesia de los Santos Juanes, localizada en el Gran Patio de la Universidad de Vilna.

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El campanario de este lugar dedicado a San Juan Evangelista y San Juan Bautista, es sin lugar a dudas su punto fuerte por las magníficas vistas que ofrece de la ciudad lituana. Desde arriba se alcanza a ver todo el centro de Vilna con sus perfectos, cuidados y bien alineados tejaditos anaranjados anidados en la espesura verde de los parques Kalnu y Sereikiskiu.

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2. Vilna es una ciudad muy cultureta. Además de encontrar cafés con exposiciones, pintores vendiendo su arte en la calle, talleres de artistas o galerías de arte, nos topamos con Literatu gatve, una calle dedicada exclusivamente a artistas lituanos o conectados con el país de alguna forma. En esta galería de arte al aire libre en el corazón de la ciudad, encontramos placas y tributos de distintos tamaños en homenaje a estos poetas y escritores que han influido en la literatura lituana de alguna manera.

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3. Vilna está repleta de iglesias con cuidadas y preciosas fachadas. Todo el centro está salpicado de ellas y es difícil decantarse por una como favorita. Sin embargo, yo me quedo con la iglesia de Santa Ana, y eso que no pude visitarla por dentro porque había una boda.

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No sé si fue el tono rojizo de su fachada gótica o por los pináculos que ya había visto desde el campanario de la iglesia de la Universidad, pero fue un edificio que me encantó. Es posible que el urban knitting del parque de al lado ayudara bastante a este cuelgue eclesiástico que sufrí en Vilna, pero eso ya son suposiciones mías.

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4. Nuestro paseo por la capital lituana nos llevó hasta una baldosa en la que ponía Stebuklas (‘milagro’ en castellano). Localizada en alguna parte de la plaza de la Catedral, esta baldosa fue el punto final de la cadena humana que unió Tallín con Vilna en contra la ocupación soviética a finales de los años 80.

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La plaza de la Catedral es una de las más bonitas y vivas de la ciudad. Fue el foco de actividad comercial durante el siglo XIX y estaba rodeada por un foso en el que atracaban los barcos. El interior del foso estaba repleto de murallas y torres, de las cuales hoy en día solo se conserva un campanario de 57 metros de altura a uno de los lados de la catedral.

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En su parte trasera encontramos una robusta estatua ecuestre de Gediminas, fundador de la ciudad, y el Palacio Real. Este lugar es también el inicio de los parques Sereikiskiu y Kalnu, que llevan hasta la Colina de las Tres Cruces.

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5.  La colina de Gediminas es el origen de la ciudad de Vilna. Sobre este promontorio de 48 metros de altura fue fundada la capital de Lituania. Coronada por una torre de ladrillo rojo del siglo XIII que alberga el Museo del Castillo Alto, esta importante colina ofrece las mejores vistas de la ciudad a cualquier hora del día.

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Para llegar hasta ella, se puede subir por unas escaleras que salen de la parte de atrás de la catedral o bien en funicular, cuyo acceso está un poco escondido pero se encuentra fácilmente. Nosotros subimos dos veces, una por la mañana y otra por la tarde para ver la caída del sol desde este lugar tan privilegiado.

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6. Un poco más alejado del casco histórico, en la conocida Ciudad Nueva, encontramos el Museo de las Víctimas del Genocidio (Museo de la KGB). Esta antigua sede de la KGB es un museo en honor a los miles de lituanos que fueron asesinados, encarcelados o deportados durante la ocupación soviética.

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Mientras que la fachada del edificio está decorada con placas conmemorativas con los nombres de las víctimas, su interior está plagado de duros y escalofriantes testimonios de los lituanos deportados en Siberia. Pero lo que realmente te deja de piedra es el sótano. Celdas y una sala de ejecución te dejarán con bastante mal cuerpo y con ganas de salir de allí corriendo y subir de nuevo a la colina de Gediminas a olvidar los terrores que el ser humano es capaz de cometer.

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Durante la ocupación nazi, la Gestapo también instaló aquí su sede. Así que más que el Museo de la KGB yo lo llamaría el Museo de los horrores.

7. ¿Sabías que en Vilna hay un estado independiente con Constitución, presidente, himno y bandera propia? Se llama República de Uzupis y es el lugar de residencia de bohemios y artistas lituanos. El 1 de abril celebran el April’s Fool Day (su particular Día de los Inocentes) en el que hacen una parodia cortando el paso a la república y sellando el pasaporte a todo aquel que quiera pasar.

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Espero haber conseguido engancharos a la belleza cultural e histórica de esta preciosa ciudad al este de Lituania, mi capital báltica favorita.

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*Os recomendamos que no perdáis ningún detalle de nuestra ruta por las Repúblicas Bálticas

6 Comments

  • Reply
    Anna
    27 septiembre, 2019 at 18:33

    Vilna es una de mis ciudades favoritas del mundo!! y la preferida de las del este 🙂

    • Reply
      Marta Aguilera
      30 septiembre, 2019 at 9:58

      Para mí también es mi favorita de las bálticas!!! Aunque Riga también me gustó bastante 🙂

  • Reply
    illan
    20 abril, 2015 at 17:07

    Que recuerdos de cuando estuve, deberías haber puesto los artículos de la constitución de Uzupis, me acuerdo de: Todo perro tiene derecho a ser perro. Todo hombre tiene derecho a vivir al lado del río y el río al lado de los hombres…

    • Reply
      Marta Aguilera
      20 abril, 2015 at 17:08

      Jajajajaja, hay otro artículo dedicado por completo a uzupis y a su constitución 😉

  • Reply
    MARCOSLUCERO
    30 marzo, 2015 at 14:37

    SINCERAMENTE NO SABIA, HERMOSO…!!! GRACIASSS

    • Reply
      Marta Aguilera
      9 abril, 2015 at 12:12

      Una ciudad preciosa por la que merece la pena pasar unos días!!!

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