Cajón de sastre

Un viaje a través de los sentidos gracias al #TBMGijón

3 junio, 2014

«Apagad los teléfonos móviles, poneos el antifaz y no os lo quitéis hasta que os avisemos». Con esta premisa nos recibían los organizadores del TBM después de comer en la puerta de la sala de conferencias. Muy obedientes fuimos tomando asiento, apagando los teléfonos y colocándonos nuestros antifaces.

Nada más cubrirme los ojos me inundó una sensación de soledad, de inseguridad, de oscuridad… que me hizo palpar, de forma instintiva, los brazos de Víctor y Alicia que estaban sentados a mi lado. Terminé acurrucada en mi asiento abrazándome las piernas en un gesto infantil y para nada protector que nos sale sin pensar, como cuando oyes ruidos en la noche y metes la cabeza bajo las sábanas porque ahí debajo nada malo puede pasar.

El caso es que así estuve un rato mientras pensaba qué nos iban a hacer. No sé porqué pero en esos momentos yo me imaginé de todo, y todo conllevaba sustos. A veces pienso que tengo alguna tara y que en el fondo me pone pasar miedo.

Se hizo el silencio y la oscuridad que había ennegreció aún más porque apagaron las luces. Ahora sí que no veía nada y la inseguridad y la tensión aumentaba por momentos. No ver me deja fuera de juego y me da pánico, no lo puedo evitar. Pero entonces una voz femenina comenzó a hablarnos. Sinceramente, no recuerdo qué dijo, solo sé que su voz pausada, tranquila y dulce me devolvió la confianza y comencé a relajarme. La dueña de esa voz era Núria, una chica invidente de treinta y pico años que nos presentó a Juanjo, su compañero de vida y viajes.

Los viajes de Núria y Juanjo

Estados Unidos, Asia, Europa… Núria y Juanjo han viajado mucho y la ceguera nunca ha sido un impedimento para ellos. Solos o en compañía de sus perros guía, esta pareja ha desafiado mitos y roto barreras para lanzarse a la aventura de vivir, de viajar, de aprender. Un día decidieron abandonar su zona de confort y salir a «ver el mundo» a su manera, a pesar de que en muchas ocasiones la accesibilidad no está pensada para invidentes.

Audio noche en Las Vegas:

Más relajada y con los pies ya en el suelo, no me quedó más remedio que agudizar el resto de los sentidos si quería saber qué pasaba a mi alrededor. Oí moverse en sus asientos a Alicia y a Víctor, e incluso el roce de los pantalones con el cruce de piernas. Fui capaz de prestar atención sin ver y eso fue todo un logro, pues para escuchar necesito ver (y los que me conocen, lo saben bien).

También me llegaron olores. No me arriesgo a asegurar si olía a incienso, pero creo que sí. Incluso me pareció oler también a orégano. Soy malísima para reconocer los olores. Cuando hacemos una cata de vinos, a mí nunca me huele a lo que dice el enólogo y otras veces ni siquiera sé identificarlo. Lo sé, ¡un desastre! Tengo que trabajar en mi olfato.

Pero volvamos con Núria y Juanjo, que en su intención de descifrar tabúes y desmontar teorías nos hicieron volar en globo aerostático, atravesar un arrozal e incluso jugar a las tragaperras en Las Vegas. Con sus audios me di cuenta de la cantidad de sonidos que dejamos por el camino en nuestro día a día. Sonidos que son capaces de transmitirnos muchísima información y que, sin embargo, acaban perdidos por nuestra cabeza sin apenas prestarles atención.

Audio noche en los Arrozales de Belinbing:

Nos explicaron que ellos también viajan cargados de gadgets, salvo que los suyos no detienen instantes, sino que recogen sonidos. Grabadoras, paravientos y micrófonos son sus herramientas para capturar los sonidos de sus viajes. Porque para ellos esos movimientos ondulares les devuelven a aquella noche que pasaron en los arrozales de Belinbing.

Conocer a Núria y Juanjo durante el #TBMGijón fue quizá el plato fuerte de esta edición. Supieron transmitirnos su pasión por los viajes y nos enseñaron su forma de viajar. Sonidos, olores, sabores y tacto. Todos transmitidos por sentidos que no son la vista y que para ellos es la única forma de reconocer dónde están o lo que tienen delante. Sentidos que nosotros solemos dejar a un lado para centrarnos en captar solo lo que entra por nuestros ojos. Sentidos que nosotros muchas veces relegamos a un segundo o tercer plano mientras que para ellos es la única forma de reconocer un lugar. Sentidos que están ahí para que los utilicemos y explotemos al 100%, porque viajar también es oler, sentir, degustar y escuchar.

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* Núria y Juanjo también tienen blogs, así que pasaos a descubrir el mundo con ellos a través de los sonidos de sus podcast.

4 Comments

  • Reply
    Alícia Bea
    5 junio, 2014 at 12:42

    Genial, Marta. Has plasmado a la perfección la magia de ese fantástico viaje por los sentidos. Fue un placer compartir esta experiencia contigo. Un saludo

  • Reply
    Ameseros Viajeros
    4 junio, 2014 at 10:14

    Qué entrada tan bonita. La verdad es que debió de ser toda una experiencia y muy inspiradora. Un saludo!

  • Reply
    Maria Luisa
    3 junio, 2014 at 20:30

    comprendo la situacion porque varios veranos pase unos dias en julio con una persona invidente, aprendi yo mas de ella que ella de mi, lo mas importante que aprendi es hablar con ellos son unos recuerdos para siempre

  • Reply
    Tu Hobbie Tu Viaje
    3 junio, 2014 at 12:22

    Genial Marta.
    Bonito y sensorial post. Como debe ser después de haber sentido todos esa experiencia.
    Yo tambien me sentí algo agobiada en los primeros minutos, el olor se me hizo muy fuerte pero poco a poco me relajé. Y que lección nos han dado estos chicos.
    Como experimento cerré los ojos varias veces de regreso a Madrid en tren para intentar oír o percibir otras cosas, pero esta claro que esto requiere tiempo y esfuerzo. Un saludo.

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