Estonia Repúblicas Bálticas

Estonia (I). Tartu, una ciudad con ‘mucho rollo’

12 junio, 2014

Tartu fue uno de esos lugares por los que apostamos un poco por inercia. De esos que pillan de camino al siguiente destino y cuentan con una «vida nocturna vibrante», según las guías. No esperábamos nada de ella, absolutamente nada. Y nos lo dio todo. Con Tartu nos la jugamos y ganamos. Nos dejamos absorber por su ambiente, por sus callejuelas, por su ausencia de turistas y por la bulliciosa vida universitaria a pesar de ser pleno mes de agosto.

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Llegamos a Tartu en pleno tARTuFF, un festival de cine de autor y documentales al aire libre celebrado en la preciosa Raekoja Plats (plaza del Ayuntamiento). Recitales de poesía y conciertos de música indie estonia organizados en distintos puntos de la ciudad completaban el amplio programa de este festival hasta ahora desconocido para nosotros.

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Lo que iba a ser un tranquilo día por Tartu se convirtió en una gymkana de acordes. Nos olvidamos del mapa y acabamos descubriendo una de las ciudades más importantes de Estonia guiándonos por la música. Nos topamos con varios conciertos en pequeños patios y callejuelas que aunque parecían improvisados estaban muy bien organizados con puestos de bebida y sillas para los asistentes.

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Gracias a este festival descubrí la que parece ser una de las sensaciones de la escena indie estonia, Frankie Animal. Este cuarteto nos terminó de cautivar con una tranquila y melódica interpretación de Lonely Boy de The Black Keys. Y para muestra, un vídeo:

En otra de nuestras persecuciones de acordes (y previendo que iba a empezar a llover) nos cobijamos en lo que nos pareció la cuna del underground tartuense: Genialistide Klubi. Con una decoración basada en el reciclaje, las paredes atestadas de libros, música flotando de un tocadiscos y algún que otro gafapasta acariciando las teclas de su MacBook, decidimos quedarnos a merendar y así esperar a que la lluvia cesara.

interior-del-Genialistide-Klubi-en-tartu

Este club tenía pinta de que por la noche cambiaba las tartas de zanahoria  por chupitos de jagermeister y gintonics. E incluso si se daba el caso, tenía capacidad para montar una sala de cine o acoger a un grupo de teatro. La música que nos llevó hasta allí no era más que un ensayo general y privado de uno de los conciertos pogramados para la noche. Cuando quise meter la nariz tras la puerta de donde salía la música, un barbudo y rudo caballero con muchos tatuajes en los brazos, me la cerró amablemente en la cara.

Qué ver en Tartu

Cuándo me peguntan qué fue lo que más me gustó de Tartu no puedo contestar nada concreto. Fue todo y nada a la vez. Que el ambiente del festival tuvo algo que ver en nuestro cuelgue adolescente no lo dudo en absoluto, pero que Tartu tiene rollo por sí sola es algo que tampoco se puede negar.

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Esta pequeña ciudad al este de Estonia engloba mucho arte urbano, una gran pasión por la cultura y una arraigada conciencia sostenible. Además, es muy interesante pasear por sus calles y ver el marcado contraste entre la perfecta alineación de impolutas construcciones al rededor de la plaza del ayuntamiento y en su calle principal, respecto a  los edificios e iglesias descuidados o abandonados de las calles adyacentes.

edificios-desconchados-de-tartu-en-estoniatartu-estonia

Sin embargo, si me tengo que inclinar por algo es por Toomemägi (colina de la catedral): el origen de Tartu y el escondite preferido de sus habitantes cuando las temperaturas veraniegas se disparan. Es el enclave de una antigua ciudadela y hoy en día un parque de estilo inglés. Sus caminos peatonales te llevan hasta la cima de la colina, donde encontramos las ruinas de la catedral gótica de la ciudad. La que fuera la catedral de ladrillo de mayor tamaño del este de Europa, alberga la biblioteca universitaria que hace a su vez de Museo de Historia Universitaria. Este parque suele ser el epicentro de la vida estudiantil de Tartu, donde se reúnen los fines de semana e incluso donde queman sus apuntes una vez terminado el curso en la Piedra de los Deseos.

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Otra de las cosas que llamó nuestra atención en Tartu fueron algunas de sus esculturas. Por un lado la de la pareja de estudiantes besándose bajo un paraguas frente a la fachada principal del Ayuntamiento, uno de los símbolos inequívocos de esta ciudad universitaria.

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También nos encontramos con Óscar Wilde y su «primo hermano» estonio el también escritor Eduard Vilde compartiendo banco entre uno de los puestos de música y bebida del festival.

escultura-de-oscar-wilde-y-eduard-vilde-en-tartu

Y por último destaco una maraña de tubos incomprensible a no ser que te acerques y prestes atención, porque solo entonces podrás ver la cara de un hombre. Más tarde descubrimos que esta «escultura inteligente» forma la caricatura de un famoso profesor estonio llamado Yuri Lotman.

escultura-inteligente-de-tartu-en-estonia

Como decía, la cultura toma un papel muy importante en la vida de Tartu y quizá gran parte de esta ventaja se la deba a la universidad. Está claro que cuando una ciudad es universitaria el ambiente y los movimientos sociales y culturales afloran como setas.

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*Os recomendamos que no perdáis ningún detalle de nuestra ruta por las Repúblicas Bálticas.

6 Comments

  • Reply
    Marcello Arrambide
    2 julio, 2014 at 18:32

    Un lugar plasmado de cultura, y lugares interesantes, saludos.

  • Reply
    ameserosviajeros
    13 junio, 2014 at 9:47

    Qué bonita es Estonia! Nosotros tenemos pendiente la ruta Estonia-Lituania-Letonia. Ya había oído hablar de Tartu, pero no había tampoco profundizado mucho en esta ciudad, así que me ha gustado mucho leerte hoy! Mis ganas de ir a este precioso país no han hecho más que crecer :)!

    • Reply
      Marta Aguilera
      13 junio, 2014 at 10:43

      Yo hice esa ruta el verano pasado y volví encantada!! Poco a poco voy escribiendo sobre ella en el blog por si os animáis a hacerla =)
      Mola mucho dejarse sorprender por los lugares, así que aunque te la juegues un poco, siempre está bien «no llevar la lección aprendida» 😉

      • Reply
        Paco
        4 julio, 2014 at 1:05

        Voy a Tallin en 15 dias. Me recomiendas hacer la ruta Tallin- Tartu – Riga alquilando un coche?

        • Reply
          Marta Aguilera
          4 julio, 2014 at 10:43

          Hola! Pues depende de la idea que tengas… Si solo vas a ver esos tres lugares, quizá te salga más barato ir en autobús de una a otra. Si dispones de unos cuantos días, te recomiendo que alquiles coche veas más sitios entre medias como el Parque Nacional de Gauja o el Lago Peipsi.

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