Eslovenia

Eslovenia (II). Ljubljana, amor a primera vista

13 junio, 2013

Aunque Eslovenia ya nos tenía casi casi enamorados después de ver las maravillas que esconde Bled y su famoso lago glaciar, lo que encontramos en Ljubljana nos hizo plantearnos seguir nuestro viaje hacia Bosnia o continuar rodando por este verde país que nos había robado el corazón. Sin embargo, una cita ineludible en el puente de Mostar días más tarde nos obligaba a continuar nuestro camino hacia el sur.

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Casco antiguo de Ljubljana

Llegamos de noche, cansados de chapotear en el lago, de conducir y del calor sofocante que hacía. Pero aún así decidimos salir a dar una vuelta por el centro para ver qué nos deparaba esta ciudad de la que no sabíamos nada y que tanta gente nos había recomendado. Lo primero que vimos fue la Plaza Prešeren y el Puente Triple que cruza el río Ljubljanica. El ambiente que había era inmejorable: terrazas a ambos lados del río, música, gente… mucha gente. Estábamos encantados y sabíamos que el pequeño desvío en nuestra ruta había merecido la pena.

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Plaza Prešeren

Ljubljana, con una expandida cultura de bicis y su río-canal, me recordó mucho a Ámsterdam. También se me asemeja bastante a Budapest por el color verde azulado de sus tejados, e incluso a Viena por la arquitectura clásica de alguno de sus edificios.

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Bicis a orillas del río Ljubljanica

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Edificios de tejados azulados

Casco antiguo

Retomamos la ciudad donde la dejamos la noche anterior: en la plaza Prešeren. Este lugar es inconfundible no solo porque es la plaza más famosa de Ljubljana sino por la fachada en tonos rojizos de la iglesia franciscana de la Anunciación. Además, le debe su nombre al poeta esloveno France Prešeren, presente en ella en forma de estatua.

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Vista de la Iglesia de la Anunciación desde el barco

El casco antiguo de Ljubljana está rodeado por el río Ljubljanica formando una pequeña isleta. Para llegar hasta él basta con cruzar el río por alguno de sus muchos puentes entre los que destacan el Puente Triple, uno de los más bonitos de la ciudad. En este punto, lo ideal es perderse entre las callejuelas de esta coqueta ciudad y dejarse sorprender por los edificios, el ambiente, los bares, las librerías… Tiene los mismos tintes señoriales de una ciudad y a la vez es tan recogidita como un pueblo.

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Callejeando por Ljubljana

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Callejeando por Ljubljana

Dentro de la isleta encontramos el Ayuntamiento, un edificio muy bonito de estilo gótico. También está la catedral de San Nicolás, que no es nada del otro mundo en comparación con otras catedrales europeas. Sin embargo, merece la pena detenerse en la talla en bronce de sus puertas laterales. Muy cerquita se encuentra el mercado central que es cubierto pero tiene una prolongación al aire libre en la plaza Vodnik. La fruta, la verdura, las especias… son los grandes protagonistas de estos puestos. Desde aquí se puede cruzar el río por el puente de los Dragones, también muy característico de la ciudad por los cuatro dragones que lo custodian y por ser uno de los ejemplos de Art Nouveau de la ciudad.

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Ayuntamiento de Ljubljana

Ljubljana a vista de pájaro

Otro de los lugares imprescindibles dentro del casco antiguo es el Castillo de Ljubljana. Se encuentra en lo alto de una colina y una de las formas de llegar hasta él es en funicular. O yo no supe disfrutar el interior de la fortaleza o es que realmente no merece mucho la pena. Lo que sí nos gustó fue la magnífica vista de la ciudad. Desde ahí arriba te das cuenta de la belleza de la urbe rodeada de montañitas verdes y con sus tejados rojizos y picudos. La subida al castillo en funicular más la entrada fueron 8€ por persona, y 5€ con descuento de estudiantes.

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Vistas de Ljubljana desde el Castillo

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Vistas de Ljubljana desde el Castillo

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Castillo de Ljubljana

Un paseo por el río Ljubljanica

No soy demasiado amiga de los paseitos en barco por las ciudades, pero no sé porqué hacerlo por Ljubljana se me antojaba apetecible. Y no estaba para nada equivocada. El recorrido dura una horita más o menos (8€) y te ayuda a hacerte una idea más general de la ciudad. Llega un punto en que empieza a haber más y más maleza y parece que has pasado de una capital europea a la jungla. Además, te descubre terracitas muy chulas un poco más alejadas del jaleo del centro, que si hubiéramos tenido un poco más de tiempo estoy segura de que las habríamos probado todas.

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Paseo en barco por el río Ljubljanica

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Paseo en barco por el río Ljubljanica

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Paseo en barco por el río Ljubljanica

Fuera de la isleta es importante pasar por la el Rectorado de la Universidad de Ljubljana. Un edificio precioso que tiene más pinta de mansión que de oficinas universitarias. Y por detrás de la Iglesia de la Anunciación hay un edificio que muestra también esa arquitectura Art Nouveau que se deja ver por algunas capitales europeas.

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Rectorado de la Universidad de Ljubljana

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Art Nouveau en Ljubljana

La Ljubljana alternativa

Metelkova es otro de los lugares que no debemos pasar por alto. Fue una auténtica sorpresa y aunque lo encontramos por casualidad, lo cierto es que tuvimos un poco de ayuda. La noche anterior preguntamos en el hostel alguna zona con buena música para tomar unas copas y nos dijeron que pasáramos por allí a ver qué nos parecía. Al final no fuimos, pero nos guardamos la dirección para el día siguiente. Tal y como nos lo habían descrito en el hostel, tenía pinta de que por la tarde también había ambiente y así podíamos ver las expociones y el street art de la zona. Lo cierto es que  mucho ambiente no encontramos. Por no decir que no había nadie.

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Street Art en Metelkova

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Street Art en Metelkova

Lo primero que vimos al llegar fue una pared repleta de graffitis muy molones y un par de chicos expresando su arte. Empezamos a adentrarnos (era como un recinto ¿vallado? con varios pabellones) y encontramos el Hostel Celica. Pasamos para preguntar y nos contaron que todos los pabellones fueron en su momento como un cuartel militar y que el hostel era donde se encontraba la prisión. La verdad es que todo el ambiente estaba dentro del albergue porque lo que es fuera… Salimos para recorrer los pabellones y aunque no pudimos ver ninguno de los talleres por dentro, el museo al aire libre que tienen ahí montado es más que suficiente para hacerte una idea de la esencia de Metelkova.

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Metelkova

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Metelkova

A mí me recordaba a Tacheles (el edificio okupa de Berlín que cerraron hace poco) pero con menos vida (aunque quizá fue una casualidad) y ningún turista. Es el centro de la cultura underground de la ciudad sin ese punto exhibicionista y turístico que llegó a adquirir Tacheles. Me dio la impresión de que era más puro, más natural, menos impostado quizá.

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Metelkova

Otro de los lugares que más nos gustó, quizá por la tranquilidad lejos del bullicio del casco antiguo, fue la terraza del club Neboticnik. Fue otra de las recomendaciones de nuestra querida recepcionista del hostel. Lo cierto es que la chica era siesa como ella sola y hablaba lo justo y necesario, pero acertó de pleno. Una cerveza, un zumo de tomate, unas vistas increíbles de Ljubljana y el castillo y wifi, ¿qué más necesitábamos para acabar el día?

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Vistas de Ljubljana y el castillo desde Neboticnik

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Vistas de Ljubljana desde Neboticnik

Para cenar nos volvimos a adentrar en la isleta que recoge la zona antigua porque por la mañana habíamos visto un restaurante de aspecto bastante molón que se llamaba «Chupitería Hijo de Puta». Era obvio que al ver el nombre del lugar nos íbamos a acercar a ver qué se cocía por ahí. La camarera fue tan amable y la carta tan apetecible que decidimos volver a cenar en su terraza. Resulta que el dueño es un ruso con una gran pasión por España… ¡menuda mezcla! Justo en frente de la terraza había una tienda de televisiones donde estaban televisando primero al Depor y luego al Rayo (WTF?!).

Nos alojamos en el Hostel & Hotel Print que está a unos 15 minutos paseando del centro. No era nada del otro mundo pero era barato y el aparcamiento del coche gratuito. Para ir y volver del centro teníamos que atravesar el parque Tívoli, un pulmón enorme casi en el centro de Ljubljana. Cada vez entiendo más eso que dicen de que Eslovenia es el país verde.

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2 Comments

  • Reply
    Alfonso (the world thru my eyes)
    21 junio, 2013 at 17:29

    Hace un par de años en un viaje por europa …. tuve la opción de invertir un día en Ljubljana … pero lo desestimé … creo que equivoqué …
    Adema´s de allí es uno de mis compañeros de viaje que me acompañó en mi viaje Moscú – Pekín, luego él fue a otro destino y yo continué a Shanghai pero siempre quise visitarle en su casa.

    Un abrazo!

    • Reply
      Marta Aguilera
      5 julio, 2013 at 11:31

      Alfonso, cuando puedas dale una oportunidad!! Y si además tienes anfitrión… ¡¡a qué estás esperando!! 😛
      Un abrazo!

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