Podría decir que Liverpool es el Disneyworld de los beatlemaníacos sin pecar de exagerada. Y es que es imposible dar un paso por esta ciudad sin toparte con artistas callejeros versionando canciones de The Beatles durante horas o con algún detalle, placa o lugar que no tenga nada que ver con ellos.

Escultura de The Beatles en Matthew Street
Desde el momento en que aterrizas en el aeropuerto John Lennon hasta que vuelves para coger el avión de regreso a casa, tu estancia en Liverpool está marcada por la música y la influencia del conocido grupo. Aunque no quieras, el rock de los 60 será la banda sonora a lo largo de tu visita a la ciudad.
Lo mejor para dejarte imbuir por el fenómeno beatle es empezar por la mayor de las atracciones: The Beatles Story. Este entretenido e interesante museo te cuenta la historia completa del grupo, desde su nacimiento hasta su disolución, de forma amena y muy visual gracias a las recreaciones de lugares, fotografías y murales. La audio guía está repletita de anécdotas de sus fans y de declaraciones de Julia, la hermana de John Lennon.

Entrada a The Beatles Story en Albert Dock
Y si no eres un fanático de The Beatles pero te apetece conocer su trayectoria, te ayudará bastante a comprender sus inicios con The Quarrymen, los rechazos de Allan Williams y de la discográfica Decca, las dificultades que tuvieron para conseguir su primer contrato discográfico, sus éxitos, la beatlemanía, su separación y las posteriores carreras que empezaron en solitario.

The Beatles Story
Pero como en toda historia, lo mejor es empezar por el principio y este no es otro que John Lennon. La fuerte influencia del rock cincuentero de Elvis Presley le llevó a formar The Quarrymen en 1957 con algunos compañeros de instituto. A principios de 1958, Paul McCartney, al que Lennon conoció en una fiesta, y George Harrison, amigo de Paul, ya formaban parte del grupo.

“Sin Elvis no habría Beatles” John Lennon
Cuándo los compañeros de instituto de Lennon abandonaron el grupo en 1960, este invitó a su amigo Stuart Sutcliffe a que se uniera como bajista. El nuevo miembro sugirió que cambiaran el nombre al grupo, y así surgieron The Beatles. Pocos meses después incorporaron al batería Pete Best. Este mismo año, su manager Allan Williams les consiguió un concierto en Hamburgo donde les hicieron un contrato en varias salas, entre ellas la Kaiserkeller. Durante dos años estuvieron a caballo entre Hamburgo y Liverpool, donde cada vez eran más conocidos. Sutcliffe no quiso regresar a Inglaterra y abandonó el grupo.

Cartel de la sala Kaiserkeller en Hamburgo

“Quiero a John, Paul, George”

El Star-Club fue otro de los locales de Hamburgo donde tocaron

“Te queremos John”; “Beatles para siempre” es lo que se podía ver escrito en la puerta de una de las salas de Hamburgo donde tocaron a principios de los 60
En 1961, Allan Williams decidió dejar de representarles porque no llegaron a un acuerdo económico (parece ser que le debían 9 libras). Cogió el relevo Brian Epstein, columnista musical y dueño de la tienda de discos Nems, que ya les tenía fichados de sus actuaciones en directo en el famoso The Cavern. Durante más de 50 años, Williams se estuvo arrepintiendo de esa mala decisión. Y no es para menos, porque un año más tarde, a finales de 1962, ya eran una exitosa banda de rock conocida en todo Reino Unido.
Hay varios bares en Liverpool que se asocian a los inicios de la famosa banda. Uno de ellos es White Star y el otro es The Grapes. Se dice que en el primero era donde ensayaban en la época en que Williams era su manager. De hecho al fondo del bar hay una sala con fotografías y las placas de los miembros del grupo. En The Grapes era donde se “escondían” de las fans y bebían cerveza antes de actuar en The Cavern porque aquí no se servía alcohol.

Entrada de The Cavern de los años 60

Escenario de The Cavern de los años 60

Cartel anunciando a The Beatles en The Cavern
El día de año nuevo de 1962, Epstein les había concertado una audición con la discográfica Decca, que finalmente decidió no trabajar con el cuarteto porque, según ellos, los “grupos de guitarra estaban de capa caída en esos momentos”. Esta, junto el abandono de Allan Williams, son consideradas de las mayores pifias de la historia musical. Hubo más intentos fallidos y nuevos contratos para tocar en Hamburgo, hasta que por fin una pequeña filial de EMI les dio una oportunidad. Epstein despidió a Pete Best porque no le gustaba su estilo y Ringo Starr, que ya había tocado con ellos alguna vez, pasó a forma parte de The Beatles.

Gran acogida de la prensa
En 1963 se desató el fenómeno fan conocido como beatlemanía gracias a la fuerte acogida de su primer álbum Please Please Me por parte del público y la prensa. Después de que en EEUU se emitiera un reportaje sobre este entusiasmo desenfrenado hacia la banda británica, The Beatles cruzaron el charco para comprobar, aunque un poco temerosos de que fuera un fiasco, que allí también eran queridos e idolatrados por el público. Durante su estancia en América conocieron a Elvis con el que tuvieron un poco de tirantez al principio.

En 1963 se desata la beatlemanía

Gran acogida del público y la prensa
A partir de aquí, la información que aporta el museo es bastante más rápida y no entra en tantos detalles. A mí personalmente esto no me parece mal pues ya es mundialmente conocido el éxito que tuvieron, los álbumes que grabaron o las películas que hicieron. Como me generaba más curiosidad conocer sus inicios y las anécdotas que se van contando, disfruté mucho de esa primera parte del museo.
Hay una sala íntegramente dedicada a Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band con un mural enorme de la portada del álbum y la localización de cada uno de los personajes que salen en ella como Óscar Wilde o Marliyn Monroe; y a los álbumes Magical Mistery Tour y Yellow Submarine con submarino (y periscopio) incluido por el que se cruza para llegar a la última sala, la de la disolución del grupo.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

Magical Mistery Tour

Yellow Submarine

Imagen de The Beatles vista desde el periscopio del Yellow Submarine
Al final del recorrido hay otra sala dividida en cuatro partes, una por cada miembro del grupo que habla de sus carreras en solitario. Y por último, una habitación completamente diáfana con un piano blanco en el centro, una guitarra y una pequeña estatua de John Lennon. Es un homenaje a su famoso Imagine con la letra escrita en las paredes y la canción de fondo. Una sala en la que se respira paz y optimismo.

Sala dedicada al himno de la paz por excelencia: Imagine de Lennon

Mochilo es el quinto Beatle

“Imagine all the people…”
A la salida hay una zona dedicada a los niños con juegos interactivos para que interpreten las canciones de The Beatles y den rienda suelta a su imaginación pintando y dibujando. Un Starbucks y la tienda de recuerdos son el broche final a The Beatle Story.

La segunda parada de este recorrido beatlemaníaco está en el Pier Head donde puedes ver Fab4D, una película en 4D para toda la familia con canciones míticas del grupo. Está incluida en el precio de la entrada al museo, así que no cuesta nada pasarse por ahí.
La última parada que hicimos fue en el The Cavern Quarter, aunque pasamos varias veces: una de noche y otra de día para poder hacer fotos.
El ambiente por la noche es increible y se mueve al ritmo de The Who, Artic Monkeys, Oasis… y evidentemente The Beatles.

Mathew Street

Mathew Street
Por el día pudimos fijarnos más detenidamente en los detalles de algunas fachadas y bares, que muestran, sin ninguna duda, que la fiebre por The Beatles continúa viva.

¿Alguien ha dicho Beatles?

Lennon Bar

“Cuatro muchachos que sacudieron el mundo”
Y por fin llegamos al famoso The Cavern, el club de la calle Mathew Street que vio nacer y crecer a The Beatles y que fue el epicentro de la música beat durante los años 60. A su pequeño escenario también se subieron otras bandas famosas como The Kinks, The Who, Elthon John, The Rolling Stones o Queen en 1970.

Entrada a The Cavern en Mathew Street
Cerró sus puertas en 1973 después de más de 10 años siendo el lugar de referencia de la escena pop-rock de Liverpool. Cada semana acogía a 40 nuevas bandas para tocar en directo, una de las características más elogiadas del club y que aún mantienen sus nuevos dueños tras la reapertura del local en 1991. Y es que no solo trataron de mantener su estética lo más fiel posible al original, sino que vuelven a ser el núcleo de referencia para esos nuevos músicos que tratan de hacerse hueco en la música.

Escenario de The Cavern
Cuando pasamos por la noche tuvimos la suerte de entrar antes de la hora de pagar entrada (10 libras aproximadamente) que debe ser en torno a las 8 de la tarde más o menos. Había mucho ambiente y no olía raro para nada, algo que se comenta mucho entre la gente que ha estado. Estuvimos escuchando un poco de música en directo mientras curioseábamos los carteles antiguos que adornaban las paredes anunciando conciertos y las fotografías (una de Pepe Reina, por cierto).

Cartel del concierto de The Who en The Cavern

Homenaje a The Beatles

Interior de The Cavern
The Cavern se ha convertido en un centro de peregrinación para cualquier seguidor de The Beatles y sigue siendo uno de los locales más famosos de música en vivo de Reino Unido.
Justo enfrente está The Cavern “falso” en cuya fachada pueden verse grabados los nombres de miles de grupos. Hay que perder un ratito buscando los grupos, pero al final acabas por encontrar los que buscas.

Nombres de grupos de música grabados en la fachada

The Caver Club
Y si aún tienes más ganas de seguir descubriendo cosas sobre este cuarteto, existe la posibilidad de tomar el YellowDuckMarine que es un autobús amarillo (fácilmente reconocible sin duda) que te hace un recorrido por los sitios más emblemáticos de su historia dentro de la ciudad, incluida una visita a Penny Lane y a Strawberry Fields, dos míticas canciones del famoso grupo.
¿Os animáis a pasar un fin de semana en la capital del rock de los 60?
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Travelling Dijuca: Beatlespool